La comida espacial evolucionó desde los comienzos cuando todo era tubos y cubos deshidratados. Hoy, hay una variedad de alimentos preparados con técnicas avanzadas de conservación, lo que asegura que se reciban los nutrientes necesarios

Los astronautas, exploradores del cosmos, se embarcan en misiones que desafían las fronteras de lo conocido. Sin embargo, detrás de cada misión espacial hay un elemento vital: la alimentación en el espacio. La dieta de los astronautas no es simplemente una cuestión de satisfacer el hambre, sino de proporcionar los nutrientes necesarios para mantener la salud y el rendimiento óptimo en condiciones extremas. En ese desafiante entorno, la comida se convierte en un elemento crucial para el éxito de la misión, pero adaptarla a las condiciones únicas del espacio presenta ciertos desafíos.

La microgravedad, la radiación cósmica y otras condiciones del espacio tienen un impacto significativo en la forma en que los astronautas comen, digieren y utilizan los nutrientes.

Por lo tanto, las dietas deben ser cuidadosamente diseñadas para abordar estos desafíos. Desde la selección de alimentos hasta los métodos de preparación y consumo, cada aspecto de la alimentación se examina minuciosamente para garantizar que los astronautas reciban los nutrientes adecuados sin comprometer la seguridad ni el funcionamiento de la nave espacial. Además, la investigación continua en nutrición espacial busca no solo mejorar la salud y el bienestar de los astronautas durante las misiones, sino también preparar el terreno para futuras exploraciones espaciales de larga duración, como viajes a Marte o más allá.

¿Cómo se come en el espacio?

En las primeras misiones, las opciones tanto del menú en sí como de las maneras para consumir la comida eran escasas. Se resumían en la ingesta de alimentos triturados a través de tubos y cubos de comida deshidratada. Con el tiempo, las técnicas de preparación y conservación de las comidas en el espacio evolucionaron para permitirles a los astronautas el consumir una amplia variedad de comidas, con mejor textura y sabor. En la actualidad existen varios tipos de comidas y bebidas tratadas con distintos procesos para garantizar que se mantengan en buen estado y que no agreguen demasiado peso a la hora de despegar, o de mantenerse en órbita. Estos tipos incluyen: comida rehidratable, termoestabilizada, irradiada y en forma natural.

Los envases están etiquetados para que los astronautas puedan identificar el contenido, y se encuentran organizados según los días de consumo para asegurar que la cantidad de comida sea la adecuada con relación al tiempo que durará el viaje. Además, se identifica a quién le pertenece la comida con puntos de colores pegados en cada paquete.

Los recipientes poseen velcro que se adhiere a bandejas para evitar que floten cuando se está comiendo. Y al momento de comer, en adición a los utensilios convencionales (tenedor, cuchillo y cuchara), poseen tijeras para cortar los envases y poder acceder a su contenido. Todos los objetos metálicos pueden mantenerse en lugar con imanes que también son parte de las bandejas.

¿Cuál es la dieta de los astronautas de la NASA cuando están en el espacio.

Los astronautas eligen qué comidas quieren consumir en su viaje varios meses antes. Esto es importante no solamente para asegurarse de tener alimentos que les gusten, sino para que los expertos evalúen la cantidad necesaria de nutrientes que debe aportar cada comida, ya que en los trasbordadores o en las estaciones espaciales los requerimientos nutricionales varían con respecto a aquellos en la Tierra.

Una vez aprobada la selección de comidas, se comienzan a preparar en la Tierra con los distintos procesos de conservación para que posteriormente puedan ser enviados y se guarden en la nave. Los alimentos pueden ser de cualquier tipo, mientras cumplan con los requerimientos de nutrición establecidos para cada astronauta. Los platos que comen en un día consisten en tres comidas balanceadas, más snacks a elección.

Un elemento que está terminalmente prohibido es el pan, ya que al comerlo deja migas que, en un ambiente de microgravedad, pueden flotar hacia el equipamiento y ensuciarlo o dañarlo. Pero como solución a este problema, se reemplazó este alimento por tortillas. Debido a este mismo problema, la sal y la pimienta en sus formas granuladas tampoco son aptas para consumo en el espacio. Para condimentar sus comidas, los astronautas tienen a disposición sal diluida en agua y pimienta diluida en aceite.

Desde la NASA explican que las comidas pueden incluir macarrones con queso, huevos revueltos, cereales, pescado, carne con hongos, y más opciones, según los gustos de los astronautas. Las mismas pueden calentarse en hornos que se encuentran en las naves, de ser necesario.

Más allá de ser preparadas con antelación y estar catalogadas según los días que deben ser consumidas, también se elaboran comidas extra, alrededor de dos días de comida por persona, por si surge algún inconveniente que requiera la extensión del viaje.

¿Cómo se conservan los alimentos en las naves espaciales?

Hay distintas maneras en las que se preparan las comidas desde la Tierra para enviarlas en las naves. Por un lado, se encuentran las comidas rehidratables. Pasan por un proceso de congelamiento y posterior sublimación del agua presente para lograr que la comida quede seca y se extienda, de esta manera, el período apto para consumo. También es necesario para reducir el peso de ciertos alimentos en el despegue. Una vez en viaje, los astronautas pueden rehidratar la comida con agua generada por las pilas de combustible. Estos alimentos pueden incluir desde carnes hasta sopas y bebidas.

Otro de los métodos de conservación es la termoestabilización. Los alimentos son expuestos a altas temperaturas para lograr eliminar bacterias dañinas, y luego se los guarda en “latas de aluminio o bimetálicas, envases de plástico o bolsas flexibles para retorta”, comentan desde la NASA. La mayoría de los platos principales y algunos postres se preparan de esta manera para asegurar un largo tiempo de duración.

Una alternativa similar es la de irradiación ionizada, mediante la cual se eliminan microorganismos presentes en los alimentos sin comprometer su integridad. Según la FDA de Estados Unidos, “la irradiación no hace que los alimentos sean radiactivos, no compromete la calidad nutricional ni cambia notablemente el sabor, la textura o la apariencia de los alimentos”.

Luego hay ciertos comestibles, como las nueces, galletitas y barras de cereales, que pueden ser enviados en su forma natural dentro de envases, listos para consumirse en cualquier momento y sin necesitar una preparación previa.

 ¿Cómo se conservan verduras y vegetales en el espacio?

Estos alimentos son de los pocos que sí necesitan refrigeración, ya que de no ser así se echarían a perder rápidamente. Desde la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) explican que, de vez en cuando, se pueden enviar frutas y vegetales frescos a la Estación Espacial Internacional para que los astronautas disfruten de estos alimentos que no suelen poder consumir a diario mientras están en servicio. Son esterilizados y se realiza una evaluación preliminar de duración, seguridad, residuos, volumen y preservación.

¿Qué le pasa al cuerpo de los astronautas cuando están en el espacio?

La gravedad que está presente en la Tierra fue, y continúa siendo, un factor determinante en las características de los seres vivos. Por ende, al encontrarse en un ambiente de microgravedad, muchas de las funciones corporales se encuentran alteradas.

Uno de los sistemas más afectados es el circulatorio. El corazón, al haber poca gravedad, trabaja menos para circular la sangre, lo que puede llevar a que se achique. Esto puede presentar graves complicaciones una vez que los astronautas vuelven a la Tierra, ya que el incremento en gravedad demandaría el regreso del corazón a su actividad normal, lo que implicaría una dilatación del órgano. Esto aumenta los riesgos de sufrir de enfermedades cardiovasculares.

Si bien es posible consumir alimentos en el espacio, los movimientos gastrointestinales disminuyen debido a la falta de gravedad que normalmente contribuye al desplazamiento de comida.

Además, desde el Centro Espacial Kennedy explican que la microgravedad provoca que las células se dispersen más uniformemente, ya que no están siendo afectadas por la gravedad de la Tierra. Debido a esto, las caras de los astronautas pueden hincharse, lo que a su vez causa inflamación en los tejidos de las fosas nasales. “Esta congestión dificulta el olfato agudo y hace que los alimentos tengan un sabor diferente o más bien insípido. Debido a esto, los astronautas suelen preferir alimentos con sabores intensos, particularmente dulces, salados, amargos y particularmente picantes”, comentan.

Otros factores a tener en consideración son los ciclos de sueño afectados por la falta de determinación entre los días y las noches, problemas oculares, dificultades motrices o cognitivas, y los efectos de la radiación proveniente del espacio.

FUENTE/ INFOBAE